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miércoles, 29 de enero de 2014

Los 42.162 trabajadores más felices del mundo

¿Existe el paraíso laboral? La revista Fortune piensa que sí, y por eso cada año se empeña en buscar las 100 mejores empresas para trabajar en Estados Unidos. Las que más miman a sus empleados y donde el ambiente laboral favorece la creatividad y la felicidad del trabajador. Google, por quinta vez desde que se elabora esta lista, es la número 1.




Los 42.162 empleados de Google son los más afortunados del mundo, según Fortune. La impronta de la escuela de Montessori, como ya adelantamos en un artículo anterior, está dando sus frutos. Todos los empleados del buscador son accionistas de la empresa, y hay que recordar que cada acción de Google ronda los 1.000 dólares. Pero, según la revista, lo más destacado de la firma de Mountain View es la promoción de la filantropía entre los propios empleados. Google dona 50 dólares por cada cinco horas que uno de sus trabajadores dedica a tareas de voluntariado. Un programa social del buscador envió el año pasado a sus empleados a Ghana y La India a colaborar en proyectos sociales.
 
En segundo lugar del ranking aparece SAS, una empresa de informática de Carolina del Norte cuyos empleados disponen en la oficina de médicos, enfermeros, psicólogos, fisioterapeutas y hasta nutricionistas para ellos y sus familias. Como la también informática Intuit, en octavo lugar, que regala a sus siete mil empleados de Mountain View (vecinos de Google) bonos de gimnasio, entradas a partidos de baloncesto y clases de Pilates. De hecho, 76 de las 100 compañías cuentan con gimnasios en sus oficinas, y 57 de ellas abonan parcial o totalmente las cuotas de sus empleados en centros deportivos.  
 
Entre las 100 mejores empresas hay muchas del sector sanitario e informático. Curiosamente, no está Apple. También hay consultoras como Deloitte, KPMG y Price Waterhouse, hoteleras como Hyatt y Marriott y hasta compañías energéticas y de seguros, pero llama la atención que en el puesto 45 de la lista figure Goldman Sachs, la controvertida firma financiera neoyorquina. Fortune lleva este hecho a su portada. En el puesto 83 está Adobe, que ofrece períodos sabáticos a sus 6.802 empleados, y en el 86 Microsoft, que cubre totalmente los seguros de salud de sus 57.642 empleados y de sus familiares dependientes.
 
Pero lo más importante: las 100 compañías de la lista están buscando trabajadores. Hay 114.113 vacantes, según Fortune. 

domingo, 12 de enero de 2014

Dr. Google: El médico en casa

¿Quién no ha tratado de resolver una duda médica buceando en Google antes o después de acudir al doctor? Hacerlo antes no entusiasma precisamente a lo médicos, que refunfuñan si intuyen que vamos con la lección aprendida. Por otro lado, acudir a los buscadores nada más salir de la consulta es una reacción natural y, probablemente, el síntoma de que la información que nos proporcionan los profesionales no es siempre la adecuada. Se trata de un remedio casero ante la falta de claridad del médico pero, como  veremos en esta nota,  también puede ser un quebradero de cabeza para el paciente. ¿Es usted fiable, doctor Google?
 
En internet hay información que puede salvar vidas. El problema es encontrarla, como es habitual en la sociedad de la sobreinformación, y filtrarla adecuadamente para no caer en las redes de charlatanes de apariencia pseudocientífica.

El 45% de las webs no son de fiar

Según un estudio realizado por los pediatras del hospital universitario de Santiago de Compostela (España), con la investigadora Leticia Pías-Peleteiro a la cabeza, el 45% de las páginas a las que nos dirige Google no son fiables. Además, el 35% de las páginas analizadas en este informe -relacionadas específicamente con la idoneidad o no de la vacunación temprana contra el virus del papiloma- no  citan las fuentes de sus consejos o informaciones. Los buscadores, según este informe compostelano, ofrecen al internauta un abanico de respuestas contradictorias: un 72,2 por ciento de las webs recomiendan la vacuna contra el papiloma o no se pronuncian en contra, frente a un 27,8% que son claramente disuasorias.

¿Qué hace el usuario? ¿Moneda al aire o encomendarse a la dictadura del porcentaje? Lo mejor, según estos investigadores, es acudir a páginas reconocibles: y la forma de reconocerlas es comprobar que basan la información en fuentes. Las benditas fuentes de las que bebe el buen periodismo. 
 
Otro informe publicado en 2012 por el ONTSI (Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones) en España arrojó resultados reveladores tras encuestar a 5.500 ciudadanos: el 48,3 por ciento de los internautas utiliza la red como fuente de información sobre la salud. Y un 29,8% reconoce que consultó al menos una página médica en la última semana.

Las mujeres consultan en internet más que los hombres, en esta materia, y los jóvenes más que los mayores. Pero lo que sorprende es la falta de fiabilidad que otorgamos a la información en la red. Los médicos son valorados con una nota de 8,42 sobre 10 como fuente creíble en materia de salud. Los farmacéuticos les siguen con un 7,44. Con notas en rojo aparecen los medios de comunicación tradicionales, con un 4,96... y finalmente internet con un 3,85. Es decir, donde esté un médico que se quite lo demás.

¿Para qué recurrimos al  Dr. Google? Según la encuesta, para encontrar información sobre enfermedades (40% de las búsquedas), nutrición, alimentación y estilos de vida saludables (16,8%) y medicamentos (16,0%).

Siete de cada diez internautas busca información sobre salud

El reciente estudio del Instituto Pew titulado "The Diagnosis Difference", va más allá y refleja cómo los pacientes contrastan lo que encuentran en internet con sus propios médicos y cómo buscan no sólo información sobre sus enfermedades y las medicinas que las curan sino sobre las experiencias personales de otros enfermos. Según la encuesta de esta prestigiosa entidad académica, el 70% de los internautas estadounidenses han buscado información sobre salud en el último año.

¿Qué es lo que más buscan? Este es el ranking de búsquedas sobre salud en Estados Unidos:

- 1º Enfermedades
- 2º Tratamientos
- 3º Formas de perder peso
- 4º Seguros médicos
- 5º Seguridad alimentaria

La búsqueda, en 8 de cada 10 casos, la inician en Google, Bing o Yahoo. Dejamos nuestra salud virtual en manos de los buscadores. Nadie con criterio nos orienta.

El 45% de la población de EEUU padece alguna enfermedad crónica. De ellos, un 53% reconoció en la encuesta que la información que encontró en internet fue lo que le hizo pensar que debía ir al médico. Internet, como decíamos antes, puede salvar vidas y ayudarnos a mejorar nuestros hábitos para hacerlos más saludables.

El 60% de los enfermos encuestados había contrastado la información que encontraron online con sus médicos. Es decir, los médicos norteamericanos están acostumbrados a hablar con sus pacientes sobre webs de salud. Casi uno de cada tres enfermos crónicos consulta webs donde otros pacientes cuentan sus experiencias. Miran pero apenas aportan: un 12% pregunta alguna vez en internet por sus padecimientos y sólo un 9% reconoce que cuenta en la red sus problemas personales de salud.

Todo gratis: no pago ni por la salud

¿Estamos dispuestos a pagar por información de calidad sobre la salud? Parece que no. En la encuesta del Pew Institute se preguntó sobre este interesante tema tanto a internautas sanos como a enfermos crónicos.

Entre los crónicos, un 30% reconoció que en algún momento se encontró con una web que les pedía un pago por seguir navegando. Su reacción fue, en un 97% de los casos, marcharse a otra página o dejar de buscar. Sólo un 2% decidió pagar.

En el caso de las personas sin enfermedades declaradas, el 23% se ha topado alguna vez con una web de pago. El 96% decidió largarse de allí inmediatamente. Un 3%, en cambio, optó por pagar por esa valiosa información de salud. 
 
¿A dónde acudo entonces?
 
Las webs de sociedades médicas (Cardiología, Medicina de Familia, Ginecología, Diabetes, Oncología, Hipertensión, etc.) y de asociaciones de enfermos se nos presentan hoy en día como las mejores referencias, así como los portales de los servicios de salud de las comunidades autónomas españolas, de la Agencia Española de Medicamentos (www.aemsp.gob/es) y del servicio de salud de EEUU www.cdc.gov/spanish 
 
A mí me gusta especialmente el estilo de páginas como www.efesalud.com (portal de salud de la Agencia EFE) y los cuidados suplementos online de periódicos como www.abc.es/salud, www.lavanguardia.com/vida/salud y www.elmundo.es/salud

La próxima vez que vaya al médico, no le pida que le explique todo, hasta el más mínimo detalle, sobre su dolencia porque lamentablemente habrá muchos pacientes en la sala de espera. Pero, ¿por qué no solicitarle al doctor un link donde ampliar mi información? Hasta ahora, en las consultas sólo nos daban fotocopias.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

La intimidad ha muerto ¡Vivan las Google Glass!


Año 2014 d.C. La intimidad ha muerto. No nos hagamos los sorprendidos, porque ya estábamos avisados. Hemos arrojado a la hoguera de las redes sociales el pudor y los secretos de familia. Tolstoi, Jane Austen y Conan Doyle se morirían hoy de hambre. Facebook acabó con el diario adolescente, y las Google Glass con el monóculo, la lupa y el ojo de la cerradura. 

Con la universalización de las Google Glass la mirada humana, entendida como el punto de vista irrepetible de cada uno de los individuos de una especie inteligente, puede estar entonando su final. Mirar con otros ojos, mirar con perspectiva, mirar de reojo, mirar de soslayo, entornar los ojos, guiñar un ojo, echar un vistazo... Arcaísmos analógicos que la nueva lente no procesará. A golpe de clic grabaremos sin discriminar lo interesante de lo importante, lo privado de lo público. Son gafas que ni miran ni ven: registran. 

De momento unas 10.000 personas han probado ya las GG. Al margen de su éxito comercial, la tecnología llamada "wearable" ha llegado para quedarse. Tecnología de camuflaje, instalada en la ropa o directamente en la epidermis.

En "The Entire History of You", tercer episodio de la inquietante serie británica Black Mirror, los seres humanos llevan un chip incorporado detrás de la oreja donde almacenan todo lo que ven. Si quieren recuperar una imagen del pasado, sólo tienen que rebobinar. La ciencia ficción, como siempre, anticipando el futuro

Los humanos, frente a otras especies, vemos en color, pero además miramos y nos escondemos de la mirada del otro. Empieza a ser imposible debido a la proliferación de cámaras de vigilancia, de los teléfonos de última generación y, desde ahora, de las invasivas gafas. "Veremos muy pronto un mundo en el que tus movimientos sean seguidos en todo momento, en que un extraño que se cruce contigo en la calle te podrá identificar inmediatamente", advierte The Economist en un reciente informe.

Parece que Google ha decidido que las Glass sólo graben breves intervalos y ha excluido de momento las aplicaciones de reconocimiento facial. Pero vendrán otras lentes que funcionen  ininterrumpidamente y lo suban todo a la nube. Los drones y las gafas han llegado también para quedarse. 

La alarma es general. Según The Economist, es urgente regular el uso de estos instrumentos porque ya están aquí y, además, cada vez serán más sofisticados y diminutos. La sociedad debe poder decidir qué se puede grabar y con qué fines

Mi impresión es que las Google Glass van a terminar de dinamitar dos conceptos ya muy endebles: la propiedad intelectual y la intimidad. No son tan antiguos como el hombre de Atapuerca, porque ambos derechos nacieron, o al menos se consolidaron jurídicamente, en el siglo XVIII. Son convenciones que habrá que sustituir por otras.

Decía Umberto Eco en el año 2000, en los albores de la era digital, que la defensa de la privacidad no sólo es un problema jurídico, sino moral y antropológico cultural. "Creo que una de las grandes tragedias de la sociedad de masas, de la sociedad de la prensa, la televisión e internet, es la renuncia voluntaria a la privacidad. La máxima renuncia a la privacidad (y, por tanto, a la discreción, incluso al pudor) es -en el límite de los patológico- el exhibicionismo", se lamentaba Eco.

Para el semiólogo piamontés, tendremos que aprender a elaborar, difundir y premiar una nueva educación de la intimidad, educar en el respeto a nuestra propia privacidad y a la de los demás. Es la ética de la intimidad (lo que yo hago con la información que los demás comparten conmigo) y la ética de la publificación (lo que yo decido difundir de mí mismo) de las que habla Jeff Jarvis. Según The Economist, la ideología liberal ha descuidado paradójicamente el derecho del ciudadano a mantener un "espacio personal online". Es hora de ponerse a trabajar. No podemos cerrar los ojos. 

lunes, 28 de octubre de 2013

Amazon, Google y Wikipedia son hijos de la misma madre


De Google a Macondo. El mundo en el que vivimos, y también el que imaginamos, tiene una deuda pendiente con María Montessori (1870-1952). Esta psiquiatra y profesora italiana fundó un método de enseñanza a finales del siglo XIX que aún hoy inspira a miles de escuelas infantiles repartidas por el planeta y que terminó influyendo en la pedagogía contemporánea.
 
¿Qué tienen en común los fundadores de Google, Larry Page y Sergei Brin, el padre de la Wikipedia, Jimmy Wales, o el dueño de Amazon y The Washington Post, Jeff Bezos? Todos ellos estudiaron en una escuela Montessori. Según un informe reciente de The Economist, el estilo que estos empresarios visionarios imprimeron a sus innovadores proyectos le debe mucho a María Montessori.
 
El método Montessori confía en la independencia del alumno y le invita a que aprenda lo que más le interesa y corrigiéndose a sí mismo. Al niño no se le imponen las respuestas, las descubre de forma autónoma. El profesor no es una autoridad ni un evaluador, es un guía. No hay exámenes. Los pupilos de Montessori no sólo practican el "piensa diferente" que tanto popularizó aquel anuncio de Apple sino que también "actúan de forma diferente, incluso hablan de forma diferente", como subraya un artículo de The Wall Street Journal sobre "La Mafia Montessori". Esta enseñanza, además, pone énfasis en la cultura de la colaboración, en la calidad y cuidado de los materiales didácticos y en la estimulación temprana de los cinco sentidos.
 
El sistema, no exento de detractores, ha dado al mundo alumnos brillantes no sólo en el sector tecnológico. Anna Frank y Gabriel García Márquez escribieron sus primeras líneas en las escuelas Montessori de Amsterdam y Aracataca, respectivamente.
 
En "Vivir para contarla", Gabo reconoce que le costó mucho aprender a leer. Tras sus fallidos intentos, la varita mágica se la ofrecieron las maestras de la Montessori de Aracataca, bajo la dirección de Rosa Elena Fergusson, que le enseñaron explicándole las consonantes no por sus nombres (be, efe, uve doble) sino por sus sonidos. Así pudo volver una tarde a casa, desempolvar un viejo libro guardado en un arcón y adentrarse con él en un mundo imaginario. El destino quiso que ese libro de iniciación fuera "Las mil y una noches".

Uno de los que más ha explicitado su deuda con Montessori es Jimmy Wales, fundador de Wikipedia. Wales nació en 1966 en Hunstville (Alabama, EEUU) y asistió a la escuela "House of Learning", que regentaban su madre y su abuela. Eran en total cinco alumnos, de distintas edades. "La educación fue siempre una pasión en mi casa", relata Wales, que desde pequeño adquirió el amor por la lectura y pasaba las horas sumergido en la Enciclopaedia Britannica.

A Larry Page y Segei Brin les preguntaron en una ocasión si debían su éxito a que eran hijos de profesores. Page contestó rápido: el origen de todo hay que buscarlo en la escuela Montessori a la que ambos acudieron. "El aprendizaje consistía en que no hay reglas ni órdenes, en la automotivación, en interesarse por lo que está pasando en el mundo y en hacer las cosas de manera un poco diferente", explicó Page. No tanto en tener ideas brillantes como en descubrirlas. Y, sobre todo, hacerse preguntas.
 
Para el Wall Street Jorunal, el modelo empresarial de Google responde a los ideales de Montessori. La política del 20 por ciento, que consiste en que el empleado pasa un día a la semana trabajando en algo que no tiene que ver con su puesto, es puro Montessori. También se ve la mano de la pedagoga italiana en varios de sus productos, desde Google Maps a Alerts o el desaparecido Reader.
 
No obstante, el informe de The Economist alude a una decadencia del estilo Montessori. Frente a un método directivo basado en la colaboración, la automotivación y la caída de los muros en las oficinas, se va imponiendo un estilo mixto que también subraya la autoridad, la jerarquía y la necesidad de contar con espacios donde concentrarse. Es decir, la vuelta a los despachos.
 
El artículo de la revista británica ha irritado a los montessorianos, que rechazan la asociación entre su pedagogía y los excesos lúdicos, por no hablar del síndrome de Peter Pan, que padecerían los amos de la economía digital. No comparten la idea central del autor de que la atmósfera infantil que reina en las sedes centrales de  las empresas más innovadoras (toboganes, columpios, rampas de patinaje...) esté inspirada en las enseñanzas de Montessori.