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lunes, 4 de noviembre de 2013

¡Vade retro Wikipedia!


Del millón de artículos que acumula la Wikipedia en español, ¿cuáles fueron las biografías más consultadas el pasado mes de abril? Ni Rafa Nadal, ni Lady Gaga ni Lionel Messi. Los artículos más populares correspondieron a Ella Fitzgerald (1,2 millones de visitas), Leonhard Euler (592.000) y  María Sibylla Merian (466.000).
 
Reconozcámoslo: nos suena la reina del jazz, pero del matemático suizo del XVIII y de la entomóloga alemana del XVII apenas habíamos oído nada.  Más de un millón de usuarios de la Wikipedia no pueden equivocarse. ¿Por qué se interesaron por ellos? La explicación es sencilla. Los tres tenían algo en común: habían nacido en un mes de abril y fueron tocados por esa varita mágica llamada doodle. Conexión Google-Wikipedia. La edad de oro de las efemérides.
 
Con permiso de los Trending Topics de Twitter, las estadísticas de Wikipedia son un buen barómetro de la actualidad. En ese mes de abril en que nos hemos fijado, también encabezaban las consultas Margaret Thatcher,  Harlem Shake, Cincuenta sombras de Grey o la Copa Libertadores. Según contabiliza la propia enciclopedia digital, los hispanohablantes consumimos 1.274 millones de páginas de Wikipedia al mes. Han leído bien: mil doscientos millones de consultas mensuales a la Wikipedia en español. Vale la pena detenerse en este monstruo enciclopédico.
 
Profesores y periodistas coincidimos en exteriorizar nuestra aversión a la Wikipedia. La utilizamos en nuestra vida personal y profesional tanto como los demás mortales, incluso más, pero como  padres temerosos instruimos a alumnos y aprendices para que enfríen su wikientusiasmo.
 
Como casi todo lo que nos asusta en la nueva sociedad digital, nos preocupamos por las consecuencias sin percibir la capacidad que tenemos como usuarios y consumidores para tejer la red. Wikipedia es uno de los mejores ejemplos. La vemos como veíamos antes la caja tonta. Sentados comodamente para poder criticarla. Olvidando que la importancia de nuestra posición en internet no está en lo que bajamos, sino en lo que subimos.
 
La Wikipedia en español: mucho leer y poco escribir
 
Los datos que publica la propia Wikipedia arrojan resultados esclarecedores sobre cómo nos comportamos los usuarios hispanohablantes. De los 30 millones de artículos que acumula la enciclopedia, sólo 1.055.000 están en español. Es la octava lengua en Wikipedia, por detrás del ruso y justo por delante del polaco. Nos superan el inglés, el francés o el alemán, pero también el neerlandés, el sueco y el italiano. El catalán ocupa la decimoséptima plaza y es una de las lenguas que más crece en Wikipedia. Suma 414.000 artículos hoy en día, por encima del árabe, el turco, el checo, el coreano o el hindi.
 
Somos, por tanto, los octavos en número de artículos pero los segundos en número de lectores (sólo nos superan los anglohablantes) y  también los segundos en usuarios registrados (más de 2,8 millones de usuarios hispanos que interactúan con la enciclopedia). Es decir, cumplimos el tópico latino: trasteamos mucho con la Wikipedia, entramos fácilmente en la discusión y nos gusta corregir a los demás, pero en términos absolutos producimos menos que los suecos, los alemanes o los italianos. 
Hablemos de fiabilidad

En "La Revolución Wikipedia" el periodista francés Pierre Assouline subraya que el asunto de las fuentes es el fundamento de cualquier investigación, ya sea ésta histórica, científica o periodística. El problema, nos recuerda este profesor, es que Wikipedia diluye tanto la fuente que la elude. Es decir, no la denostamos por la calidad de sus textos sino porque no nos remite a sus orígenes. La fuente tiene una "geometría variable": el último en hablar tiene razón, hasta que hable el siguiente.

Y por cierto... ¿Cuáles son los orígenes de la Wikipedia? Se creó el 15 de enero de 2001 en EEUU. Los primeros artículos fueron en inglés. La versión española se inauguró el 21 de mayo de ese año con una entrada sobre "Países del mundo".  
 
La Wikipedia no nació en un garaje ni en Silicon Valley. Lo hizo gracias a los beneficios que le reportó a Jimmy Wales un portal porno, Bomis.com, ya desaparecido. Hoy en día sigue sin incluir publicidad y se financia a través de donaciones.
 
En el mundo académico, como sostiene "La Revolución Wikipedia",  hay cierto consenso en que es útil para investigaciones menores, secundarias y puntuales. "Suele ser fiable en lo referente a las ciencias exactas y a la técnica, así como a los ámbitos que apenas se prestan a la controversia (botánica, zoología, matemáticas, física…). Pero en cuanto abordamos temas sensibles como la historia, la evolución o la política, la duda está sembrada". No hay análisis, ni síntesis, las fuentes no están jeraraquizadas y hay juicios muy discutibles, señala este interesante estudio sobre la Wikpedia.
 
Un  reportaje de Tim Adams en The Obsever, del 1 de julio de 2007, alertaba del “maoísmo digital” que representa ideológicamente la Wikipedia, como lo denomina el polémico ensayista estadounidense Jaron Lanier. La dimensión colectivista de la Wikipedia es sólo una de las geniales ocurrencias del autor de "Who owns the future?", donde defiende que las redes sociales nos paguen por utilizarlas. En español podemos leerle en "Contra el rebaño digital", traducción libre de "You're not a gadget".
 
En otra línea, la revista científica Nature publicó el 14 de diciembre de 2005 un estudio comparando 42 artículos científicos de Wikipedia y 45 de la Britannica.  La consideró casi tan exacta como la enciclopedia de las enciclopedias. Los expertos de Nature hallaron 132 errores en la Britannica y 162 en la Wikipedia. La conclusión: la Britannica es sólo un 24% más fiable que la Wikipedia. Ésta, por tanto, acariciaba ya su objetivo fundacional de “alcanzar un nivel de calidad al menos equivalente al de la enciclopedia Britannica”.
En la Wikipedia hay controles. No puedes escribir si han detectado que tu IP actúa de forma irregular. Existe una "patrulla" que restaura el artículo si descubre que se han hecho cambios inadecuados, ya sea por vandalismo o por acción de agencias, instituciones o empresas interesadas Y algunas entradas muy polémicas, como Hitler, Franco o Bin Laden, sólo pueden ser modificadas por wikipedistas autorizados. Y un comité de expertos media cuando hay diferencias entre los autores de un artículo. Ahora que nos escandalizamos con el caso Snowden, en su día ya se denunció que la CIA había modificado la biografía de Ahmadineyad o que el lobby de armas había reescrito el artículo sobre Irak para relacionarlo con el 11S.
 
Todos excomulgados
 
En un oceáno de treinta millones de artículos, las controversias y los errores no dejan de ser la excepción. La experiencia colaborativa de Wikipedia se nos presenta como una de las mejores expresiones de la nueva sociedad digital. La Enciclopedia de Diderot y d’Alembert atesoraba 72.000 artículos, escritos por más de 160 "wikipedistas" de la época, allá por mediados del XVIII. Clemente XIII la condenó en 1759 por herejía. La bula papal, “Damnatio et prohibitio operis in plures tomos distributi, cujus est titulus: Encyclopédie”, invitaba a quemarla en la hoguera. Nada pudo hacer para evitar la difusión de la razón y del ideal ilustrado. No hay excomunión que valga.

lunes, 28 de octubre de 2013

Amazon, Google y Wikipedia son hijos de la misma madre


De Google a Macondo. El mundo en el que vivimos, y también el que imaginamos, tiene una deuda pendiente con María Montessori (1870-1952). Esta psiquiatra y profesora italiana fundó un método de enseñanza a finales del siglo XIX que aún hoy inspira a miles de escuelas infantiles repartidas por el planeta y que terminó influyendo en la pedagogía contemporánea.
 
¿Qué tienen en común los fundadores de Google, Larry Page y Sergei Brin, el padre de la Wikipedia, Jimmy Wales, o el dueño de Amazon y The Washington Post, Jeff Bezos? Todos ellos estudiaron en una escuela Montessori. Según un informe reciente de The Economist, el estilo que estos empresarios visionarios imprimeron a sus innovadores proyectos le debe mucho a María Montessori.
 
El método Montessori confía en la independencia del alumno y le invita a que aprenda lo que más le interesa y corrigiéndose a sí mismo. Al niño no se le imponen las respuestas, las descubre de forma autónoma. El profesor no es una autoridad ni un evaluador, es un guía. No hay exámenes. Los pupilos de Montessori no sólo practican el "piensa diferente" que tanto popularizó aquel anuncio de Apple sino que también "actúan de forma diferente, incluso hablan de forma diferente", como subraya un artículo de The Wall Street Journal sobre "La Mafia Montessori". Esta enseñanza, además, pone énfasis en la cultura de la colaboración, en la calidad y cuidado de los materiales didácticos y en la estimulación temprana de los cinco sentidos.
 
El sistema, no exento de detractores, ha dado al mundo alumnos brillantes no sólo en el sector tecnológico. Anna Frank y Gabriel García Márquez escribieron sus primeras líneas en las escuelas Montessori de Amsterdam y Aracataca, respectivamente.
 
En "Vivir para contarla", Gabo reconoce que le costó mucho aprender a leer. Tras sus fallidos intentos, la varita mágica se la ofrecieron las maestras de la Montessori de Aracataca, bajo la dirección de Rosa Elena Fergusson, que le enseñaron explicándole las consonantes no por sus nombres (be, efe, uve doble) sino por sus sonidos. Así pudo volver una tarde a casa, desempolvar un viejo libro guardado en un arcón y adentrarse con él en un mundo imaginario. El destino quiso que ese libro de iniciación fuera "Las mil y una noches".

Uno de los que más ha explicitado su deuda con Montessori es Jimmy Wales, fundador de Wikipedia. Wales nació en 1966 en Hunstville (Alabama, EEUU) y asistió a la escuela "House of Learning", que regentaban su madre y su abuela. Eran en total cinco alumnos, de distintas edades. "La educación fue siempre una pasión en mi casa", relata Wales, que desde pequeño adquirió el amor por la lectura y pasaba las horas sumergido en la Enciclopaedia Britannica.

A Larry Page y Segei Brin les preguntaron en una ocasión si debían su éxito a que eran hijos de profesores. Page contestó rápido: el origen de todo hay que buscarlo en la escuela Montessori a la que ambos acudieron. "El aprendizaje consistía en que no hay reglas ni órdenes, en la automotivación, en interesarse por lo que está pasando en el mundo y en hacer las cosas de manera un poco diferente", explicó Page. No tanto en tener ideas brillantes como en descubrirlas. Y, sobre todo, hacerse preguntas.
 
Para el Wall Street Jorunal, el modelo empresarial de Google responde a los ideales de Montessori. La política del 20 por ciento, que consiste en que el empleado pasa un día a la semana trabajando en algo que no tiene que ver con su puesto, es puro Montessori. También se ve la mano de la pedagoga italiana en varios de sus productos, desde Google Maps a Alerts o el desaparecido Reader.
 
No obstante, el informe de The Economist alude a una decadencia del estilo Montessori. Frente a un método directivo basado en la colaboración, la automotivación y la caída de los muros en las oficinas, se va imponiendo un estilo mixto que también subraya la autoridad, la jerarquía y la necesidad de contar con espacios donde concentrarse. Es decir, la vuelta a los despachos.
 
El artículo de la revista británica ha irritado a los montessorianos, que rechazan la asociación entre su pedagogía y los excesos lúdicos, por no hablar del síndrome de Peter Pan, que padecerían los amos de la economía digital. No comparten la idea central del autor de que la atmósfera infantil que reina en las sedes centrales de  las empresas más innovadoras (toboganes, columpios, rampas de patinaje...) esté inspirada en las enseñanzas de Montessori.